5G mitos sobre la salud

Mitos y realidades de 5G y su efecto en la salud

Por: Lorayne Yepes

Con el avance en las tecnologías de la información, los medios de comunicación y el afianzamiento de las redes sociales como uno de los recursos informativos  más relevantes, el hombre está sobreexpuesto a una avalancha de datos, verdaderos o falsos,  que si no hace uso de las herramientas adecuadas para filtrarlos aumentan las posibilidades de caer en la trampa de la desinformación. 

En el año en curso, debido a la afectación en salud pública por la pandemia por el COVID-19 y debido al deseo y a la necesidad constante del ser humano por mantenerse informado, se ha facilitado este proceso desinformativo sobre todo en lo que a desarrollos tecnológicos relacionados con la salud compete. 
Una fiel demostración de lo descrito anteriormente se evidencia con las teorías conspiracionales que se plantearon en torno a la tecnología 5G y sus efectos perjudiciales en salud y correlación con la pandemia en curso. Precisamente, en la presente nota abordaremos esta temática.

Partamos de la definición:

 ¿Qué es la tecnología 5G?

El 5G es la quinta generación de las tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica que busca aumentar la capacidad de comunicación entre dispositivos así como la velocidad de transmisión de datos. El avance más significativo está en función de la velocidad ya que permitirá navegar hasta a 10 GBps (gigabytes por segundo) facilitando la descarga y reduciendo el tiempo de respuesta de la red (latencia).  Con lo que  se espera que se fortalezcan las tecnologías en salud incluyendo la telemedicina, vigilancia remota, telecirugía, etc.

 Se parte de la premisa de que el 5G se ubica en el espectro dentro del grupo de radiación no ionizante (baja frecuencia),  lo que significa que «carece de suficiente energía para descomponer el ADN y causar daños celulares». El principal mecanismo de interacción entre radiofrecuencia y el cuerpo humano es el calentamiento de los tejidos y con las tecnologías en 5G se espera un aumento de temperatura insignificante en el cuerpo humano con lo que se reduce la penetración de radiación en tejidos corporales y la absorción de la misma se limita más a la superficie del cuerpo (piel).

Las ondas de radio emitidas por el 5G se consideran menos poderosas que la luz visible, a diferencia de la radiación en la frecuencia más alta del espectro que incluye a los rayos del sol y los rayos X médicos como se demuestra en el gráfico.

En conclusión no se ha demostrado que el 5G tenga efectos negativos directos sobre la salud.

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5G Y COVID 19

A través de las redes sociales  se han difundido 2 tendencias principales con respecto a esta tecnología y su posible asociación causal con la infección por coronavirus, la primera plantea que el 5G puede inutilizar al sistema inmune y por ello hace que la población sea más susceptible a contraer el virus. La 2da establece que el virus puede transmitirse, de alguna manera, a través del uso de la tecnología 5G y torres de transmisión. 

Teniendo en cuenta la clasificación previa y el espectro en que se ubica la tecnología 5G, queda demostrado que no existe tal debilitamiento descrito del sistema inmune y por tanto no se aumenta el riesgo de adquisición de la infección por coronavirus. 

Recientemente, año 2020, la OMS afirmó: “Hasta la fecha, después de muchas investigaciones realizadas, no se ha relacionado causalmente ningún efecto adverso para salud con la exposición a las tecnologías inalámbricas”.

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